La Muerte de Martí

Foto tomada por el fotógrafo Higinio Martínez.

Era un domingo lluvioso cuando cerca de la una de la tarde, en Dos Rios, Martí a lomo de su caballo Baconao, aquel hermoso semental blanco con crines rubias que le había regalado José Maceo, buscaba al general Máximo Gómez.

Esa mañana José Martí se despertó alrededor de las cinco, la noche anterior se había acostado tarde quizás pasada la medianoche .Muchas veces escribio en su diario lo tarde que se acostaba y lo temprano que se levantaba.  El mes pasado había escrito esto:

“Hamacas, candelas, calderadas, el campamento duerme: al pie de un árbol grande iré luego a dormir, junto al machete y el revólver, y de almohada mi capa de hule.- ahora hurgo el jolongo, y saco de él la medicina para los heridos. Cariñosas las estrellas, a las 3 de la madrugada. A las 5, abiertos los ojos, Colt al costado, machete al cinto, espuela a la alpargata, y a caballo!! “

Martí estaba de buen ánimo, mejor que el día anterior, el sarcocele no le dolía tanto como ayer o la semana pasada, aquella vez le tuvieron que ponerle sebo para aliviarle el dolor:

“Me buscan hojas de zarza, o de tomate, para untarlas de sebo, sobre los nacidos. Artigas le saca flecos a la jáquima que me trae Bellito.- Ya está el rancho barrido: hamacas, escribir; leer; lluvia; sueño inquieto.”

Escarapela que pertenecio a Carlos Manuel de Cespedes y regalada a Jose Marti por su secretario.

Era 19 de mayo, un día especial. En ese misma fecha , en 1850 se izó por primera vez la bandera cubana y aunque desde hacia dias estaba lloviendo y el fanguero estaba a la orden del dia, Marti se vistió para la ocasión: Americana negra, cinto, corbata negra, alpargatas y un pantalón carmelita claro. Enfundo su Colt y su machete; se puso la escarapela que había pertenecido a Céspedes, que le había regalo Fernando Figueredo y su anillo de hierro con la palabra CUBA grabadas, regalo de su madre, hecho con un pedazo de eslabón de las cadenas que llevo en prisión cuando tenía 16.

Guardo la carta que ayer había comenzado a escribir a su amigo mexicano Manuel Mercado, por si tenía un chance de terminarla. El sábado había sido un día ajetreado, no había tenido tiempo de terminar la carta, ni de escribir en su diario. También guardo consigo las cartas de la hija de Máximo Gómez, Clemencia, que le había regalado antes de partir y que tenía una cinta azul:

“Martí: No tengo un recuerdo que darte. Así quito la cinta de mi cabello que tiene todo el fuego de tantos pensamientos y un color de nuestra bandera y eso sólo te llevarás de tu hermana” 

Además, guardó otros documentos y cartas, su reloj dorado con su iniciales grabadas, su pañuelo y 500 pesos en oro americano.

Desayuno una jicara de leche que trajo un guajiro llamado Carlos Chacon y más adelante en la mañana, cerca del mediodia, después de llegar El Generalísimo de hostigar a soldados españoles le hablo a las tropas diciendoles. “Por Cuba estoy dispuesto a dejarme clavar en la cruz”. Todos vitorearon “Viva el Presidente”. Después almorzaron tasajo de carne y plátanos.

Al poco rato, entro un teniente gritando a todo correr dando la noticia que las tropas españolas están cerca de Dos Ríos, se escucharon disparos y Gómez mando a atacar. Martí no se quedo en el campamento, encillo a su caballo y salio con el grupo. Cuando se encuentraron con los españoles, Gómez lo mando a retirarse “hacia atrás, que éste no es su puesto” .

Disconforme con la orden y con la sola compañía de un joven llamado Ángel, salió en busca de Gómez. Vadeó el río Contramaestre, y al llegar a la cima de un barranco vino a encontrarse frente a la línea de fuego de los españoles. Fue fácil blanco de la fusilería española que estaba escondida detrás de un matorral.

Recibió tres tiros: una bala en el pecho que le fracturó el esternón, otra en el cuello por debajo de la barba que le destrozó el labio superior, y la tercera en el muslo derecho que le fracturó la tibia y el peroné. Su caballo recibió un disparo en el vientre que le salió por una de las ancas y no fue fatal; el joven Ángel de la Guardia salió con vida. El único testigo de lo que realmente paso esa tarde.

Los españoles supieron que habían abatido a alguien importante por los documentos que llevaba.Identificaron que era el “Presidente” José Martí gracias a un preso  llamado Carlos Chacon y al Capitan Español Enrique Satue que habia conocido a Marti. Entre los fusileros que abatieron Martí estaba el cubano mulato Antonio Oliva quien fanfarroneando dijo que había rematado a Martí para tratar de obtener algo por eso. El cadáver fue despojados de sus pertenecías. El Coronel Ximénez Sandoval, quien estaba al mando de las tropas españolas ese día, le mando el reloj al ministro de Guerra y el Colt al General Martínez Campos. Los 500 pesos se gastaron en comprar tabacos y bebidas para los soldados españoles. Del anillo de Martí nadie supo que paso.

El lugar donde cayo muerto fue posteriormente identificado por un campesino que en compañía de su hijo busco el pedazo de terreno donde quedo tendido el cuerpo que encontraron por “un reguero grande” de sangre coagulada, sobre la tierra. Desde ese día hasta 1898 todo el que pasaba por el lugar dejaba una piedra en memoria de Martí.

El Coronel Ximénez Sandoval se refirió en su informe sobre los hechos de ese día como una batalla napoleónica, ensalzando sus proezas y la de sus hombres para poder recibir ascensos, medallas y pensiones, pero el hecho es que solo fue una escaramuza. Solo participaron cincuenta o sesenta hombres los demás se quedaron cruzando el Contramaestre Solo hubo un muerto y tres de heridos, uno de los heridos murió posteriormente.

En el campamento mambí, Gómez enterándose por boca de Ángel de la Guardia de lo que paso salió a tratar de recuperar el cuerpo de Martí  vivo o muerto, pero no pudo lograrlo porque estaba fuertemente custodiado por las tropas españolas. Más tarde el caballo llego a las filas mambisas, lo curaron y Gómez ordeno que nadie lo montara otra vez en honor a Martí.

Gómez en su diario escribió “Ya nos falta el mejor de los compañeros y el alma poderosa del levantamiento”  y apunto que recibió noticias inquietantes sobre el cuerpo de Martí asegurando que los españoles lo había decapitado y poniendo su cabeza en una palo la exhibieron por  el pueblo como escarmiento. Pero solo eran noticias falsas.

Los españoles custodiando el cuerpo de Martí se dirigieron a Remanganaguas, el cadaver iba amarrada ensima de un caballo. Por todo el camino fueron acosados por tropas cubanos al mando de Quintín Banderas hasta que el día 20 de Mayo a las tres de la tarde fue conducido por los soldados españoles al cementerio del pueblo y enterrado e tierra viva en una fosa junto a un soldado español.

El 22 el general Salcedo ordeno que desenterraran el cadáver, lo embalsamaran y lo trajeran a Santiago de Cuba para disipar dudas y desde Santiago para cumplir los deseos del general salió el forense Pablo Aurelio de Valencia. A las 5:30 de la tarde aproximadamente el forense comenzó su cometido.

La tumba estaba marcada con dos piedras grandes y sobre ellas estaba el saco negro de Martí. En ella encontraron su pañuelo de seda marcados con sus iniciales en tinta china y una moneda de 5 dolares americano. El cuerpo estaba en avanzado estado de putrefacción. le extirparon el corazón y las viseras y los enterraron allí mismo.

El Dr. Valencia en su informe apunto todos los detalles del occiso: Tenia el cabello, muy rizado, de color castaño oscuro, con una incipiente calvicie en la coronilla y entradas muy pronunciadas en las sienes que ponía de manifiesto una frente ancha y despejada. cejas del mismo color que el del pelo, bigote fino y no muy poblado, nariz aguileña, labios gruesos, orejas pequeñas y ojos claros y azulados. Del cuerpo dice que en la pierna derecha señales de haber llevado un grillete por una depresión en la piel. Además añade que le faltaba un testículo. Martí padecía de sarcocele debido a un golpe de la cadena del grillete y que necesitaron cuatro operaciones.

El embalsamamiento no se pudo completar debido al estado del cuerpo. Se le aplicaron 300 inyecciones de una solución  de bicloro al 1% y luego con una solución de alumbre y ácido salicílico, preparada en agua hirviendo le dio una especie de barniz. Un carpintero cubano construyo un tosco féretro con una ventana de cristal, no lo puedo forrar con una tela negra porque no alcanzo el dinero por 8 pesos. El ataúd fue trasladado al fuerte militar del poblado. El 26 de mayo a las seis de la tarde llego en tren y custodiado por 81 soldados a Santiago de Cuba. Lo llevaron al cementerio Santa Ifigenia y fuerzas de un batallón custodiaron la necrópolis

Al día siguiente, a las ocho de la mañana, depositaron la caja en el nicho 134 de la galería sur del cementerio, después de una ceremonia donde el Coronel Sandoval dijo las últimas palabras despidiendo el duelo viendo que nadie iba a decir nada sobre el difunto:

“Señores: Ante el cadáver del que fue en vida José Martí, y en la carencia absoluta de quien ante su cadáver pronuncie las frases que la costumbre ha hecho de rúbrica, suplico a ustedes no vean en el que a nuestra vista está, al enemigo, y sí al cadáver del hombre que las luchas de la política colocaron ante los soldados españoles. Desde el momento que los espíritus abandonan las materias, el Todopoderoso, apoderándose de aquéllos, los acoge con generoso perdón allá en su seno; y nosotros al hacernos cargo de la materia abandonada cesa todo rencor como enemigo dando a su cadáver la cristiana sepultura que los muertos se merecen. He dicho.” 

Recorte de la primera plana del bisemanario La Caricatura del 9 de junio de 1895 con la fotografía del cadáver de Martí hecha por Higinio Martínez, el 27 de mayo.

Como dato curioso, Martí fue abatido por las balas enemigas un 19 de mayo de 1895. Cuarentaicinco años antes, en esa misma fecha, flameo por primera vez la bandera de la estrella solitaria y debido a este hecho España mando más soldados a la isla. Uno de ellos fue el padre de José Martí, el sargento Mariano Martí.

Referencias

Amador, L. G. (2000, Mayo 19). Como fue la muerte de Marti. Retrieved from http://personal.telefonica.terra.es/web/mleal/articles/cuba/501.htm

Amador, L. G. (2004, Mayo 19). Datos y detalles de la muerte de Marti. Retrieved from http://www.cubanet.org/CNews/y04/may04/19o12.htm

Gomez, M. (1940). Diario de Campaña de Maximo Gomez. Habana.

Marti, J. (1941). Diario de Campaña de Jose Marti. Habana.

Ross, C. B. (2010, Febrero 21). juventudrebelde.cu. Retrieved from Juventud Rebelde: http://www.juventudrebelde.cu/columnas/lectura/2010-02-27/como-murio-jose-marti-i/

http://www.ecured.cu/index.php/Caballo_baconao

http://www.palabracubana.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1621&Itemid=343

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http://baracuteycubano.blogspot.com/2010/05/la-hidalguia-y-magnanimidad-de-ximenez.html

http://www.damisela.com/literatura/pais/cuba/autores/marti/vida/index.htm

 

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